Historia
Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias de Guadix.
El culto a la Virgen de las Angustias de Guadix, es muy antiguo, probablemente tan antiguo como la entrada de la Reina Católica, Isabel, en Guadix, en noviembre de 1489, aunque de una forma más efectiva se inicia en 1558, en la Ermita de San Sebastián, donde unos frailes allí establecidos promueven la creación de una hermandad bajo esta advocación. A pesar de ello, es un siglo más tarde con una Real Cédula promulgada por Felipe IV cuando se impulsó el culto a la Virgen de las Angustias señalando su fiesta el segundo domingo de noviembre de cada año y se eligió como sede el templo de San Diego, que hoy lleva el nombre de la Virgen de las Angustias. Desde entonces hasta nuestros días, los accitanos y accitanas han crecido en torno a la Patrona de Guadix, y a los grandes acontecimientos que ha habido, aumentando la fe y la devoción por esta advocación que ha protegido mucho a la ciudad y sus gentes.
Historia moderna de la Archicofradía
En septiembre de 1939, un grupo de accitanos se reúne con la intención de recuperar el culto del Patrón San Torcuato y de la Patrona de Guadix, la Virgen de las Angustias, para lo cual se constituye una comisión cuyo mandato era ese; restaurar el culto a los patronos accitanos. Esta comisión hizo un trabajo importante para la recuperación y ya, en octubre de 1940, una vez que se ha definido cada hermandad, un grupo de accitanos continúan el firme propósito de restablecer la Hermandad de la Virgen de las Angustias para lo que se reúnen con el Doctor en Cánones Francisco Fonseca y Andrade, que era el Vicario General de la Diócesis de Guadix. En esa época, el obispado de Guadix, es administrado por el Arzobispo de Granada. Fonseca, Licenciado en Derecho Civil, Capellán de Reyes Católicos de Granada y Fiscal Eclesiástico del arzobispado, en su cargo de Vicario General de la Diócesis accitana, recibe a un grupo de personas que quieren el permiso oportuno para retomar el culto a la Virgen y refundar la Hermandad de la Virgen de las Angustias, según recoge el Decreto del 21 de octubre de 1940.
Es sabido que, al igual que desapareció la imagen antigua de la Virgen, también desapareció, en gran medida, la documentación de archivo de la hermandad, muchos documentos fueron destruidos, otros fueron guardados por familias para preservarlos y, finalmente, no han sido devueltos o recuperados por la hermandad. Por todo ello, cualquier detalle del pasado y cada documento que se pueda encontrar y desmenuzar, contribuye a comprender y conocer la historia de la hermandad, y cobra una gran importancia. Aquí estaría el detalle, por ejemplo, del Decreto de 21 de octubre de 1940 de la reunión con el Vicario general de la Diócesis de Guadix y el resultado escrito en el mismo, Francisco Fonseca y Andrade, expone la visita de este grupo de católicos accitanos que quiere reorganizar el culto a la Virgen en Guadix, refundando por tanto la hermandad. Esta mencionada por él como “Pontificia, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, hace suponer que Fonseca atesora la suficiente información y conocimientos como para hablar de la hermandad en el grado de “Pontificia, Real e Ilustre”.
El nombre de la hermandad puede que no sea lo más importante, pero si su labor en la sociedad para ayudar en general, y en especial a los más desfavorecidos. La mención “Pontificia” e “Ilustre”, nos hacen pensar en gran medida en el grado de implicación de la hermandad y su antigüedad. Además, estas denominaciones suponen más que un rango, un fin que puede tener la mayor importancia. Ello puede dar lugar a mostrar que esta Archicofradía de la Virgen de las Angustias, viene manteniendo desde tiempo inmemorial un fuerte arraigo y compromiso con la sociedad accitana a través de su devoción a la Madre de Dios, y con su apoyo a los más desfavorecidos. Fines que no pueden desaparecer y que hay que potenciar y magnificar en todos los sentidos ya que, probablemente en su día, estas acciones sirvieron para la denominación de Pontifica e Ilustre especialmente.